Consiste en la evaluación del estado de salud de la mascota, basándose en la valoración
del animal. Se hace primeramente un examen clínico completo: desde la nariz hasta
la punta de la cola, en donde se explora cada sistema orgánico. De tal manera que
el profesional pueda tener una idea de su estado de salud, que puede confirmar también
realizando otros exámenes de laboratorio, imágenes, etc.